EL CABALLERO INVENCIBLE (POEMARIO COMPLETO)

 
PREFACIO

Escucho en el claro de luna de mi nombre
la piedad de tu susurro invitándome a decir.
¿Qué podré cantar que invite a bajar a los pájaros de la alegría
al océano que pusiste en el corazón de la vida?
Con sencillez las alas del viento tocan tus mejillas,
y la música encendida desciende de tu aliento.
Mi mano pequeña se acerca a la tuya en el tiempo
y te pide tocar la luz de tu voz.
Cuando canto escucho. No puedo hacer otra cosa
y he de conformarme con lo que me entregas.
Me das los cinco continentes del sentido
que sobresalen del mar del pensamiento.
Y eso solo he de cantar. La mano asombrosa que me tiendes.
Iré descubriendo sin detenerme la extensión sonriente
de tu invisible roca que es mi sentido, donde esculpo mi nombre,
hasta que termine por ser tu mirada.
LAS ARMAS DEL CABALLERO

Me preguntas quién es, pero no te quedas quieto para escuchar el galope tendido de su sangre en tu corazón.
No lo busques fuera, aprende a aguardarlo sobre las raíces de la secuoya del día.
Si detienes el aire de los paisajes y conviertes la felicidad en un anillo de perspectiva, sentirás los disparos de la salva de las nubes mientras camina por el canto tu alma.
Te voy a retratar el universo de su llegada: por la playa del tiempo, a la orilla del inmenso éxtasis del mar vivo, está haciendo sonar los tambores de los elementos, un ejército de recuerdos-ecos donde dejaste sembrada en la huella, clavada a la luz, la Palabra que dentro de ti alimentaste.
En la túnica de tu sangre, con el río de tu ser por única medida, el Caballero devora leguas sobre el caballo de tu libertad, y a veces semeja loco cuando no te esfuerzas por comprenderlo, cuando no te das cuenta de que es tu deseo mismo en la campaña del mundo-memoria, cuando lo niegas ignorando que el génesis del canto hace clarear tu alborada-Conciencia.
Y abandonas su regreso, porque siempre está regresando transfigurado en el arma de tu propia sangre.

ES TU ALMA EL HORIZONTE
Es tu alma el horizonte, y no hay más destino que la ilusión del regreso, que la corona de los cielos sobre tu cabeza, que la ciudad progresiva de la Victoria.
El Caballero dejó pacer a su corcel en tu mano y besó la boca de la Belleza ofrecida en una copa del licor de la vida.
Después se quitó la armadura refulgente de oro de los tiempos y descubrió su jubón gastado de paciencia, acuchillado por la indiferencia del miedo cuyo disfraz es la muerte. Se tendió sobre la hierba y su cuerpo abarcó el centro del espacio, y su respiración iluminó el Lenguaje de la Tierra.
Y tu alma caminó como una dama hacia él, y arrodillándose ante su cuerpo dormido como su propia Madre lo sostuvo en la piedad de sus lágrimas, lo acunó en sus aguas como a un niño, y lo envolvió con el manto musical de la Idea-Inteligencia, y lo convirtió en tu nombre, en la estrella de nieve de su destino, en el vacío de espera de tu hogar.

LOS CAUTIVOS LIBERADOS DEL ORGULLO
Los cautivos pedían ayuda en la cárcel de ídolos de la Urbe del Orgullo. En la Metrópolis todo era espejismo, todo pertenecía a la industria laberíntica del desierto. Todo eran fantasmas lánguidos en pantallas de tedio y los cuchillos del vil odio agujereaban de abandono la dureza cobarde del asfalto por el que se deslizaba la velocidad de las mentiras hechas veneno de plaga de reptiles. Los cautivos expiraban como palomas sus últimas agonías, papeles blancos como hojas pálidas de un árbol desnutrido de artificio.
Y el Caballero, desde lejos, tañó la trompeta del Principio, el olifante del invisible Sentido.
La Metrópolis, máquina de agujas y perfil de tablados, se derrumbó como los muros concéntricos del sueño, absorbida por la bomba del sonido, por la burbuja de la armonía que estalló de repente y restauró la mesa de la Identidad, virtud de nuestro encuentro.

EL NOMBRE DEL CABALLERO
El Tiempo, hecho cáliz de luz sobre toda forma, el Tiempo hecho transparencia líquida de Voz apalabró la alborada.
La alborada, procesión sucesiva del Principio, encarnó la tierra verde de la memoria, y vino a nacer hoy en el instante engendrado al pie de mi puerta.
El Tiempo se llamó hombre, y se sucedió en senda de edades, y el perro fiel del Amor lo siguió hasta su no definitiva perfección, ángel total de su conciencia.
Encontré el instante envuelto en pañales de dolor, y toqué su piel que pertenecía a mi vida, y hallé en los ojos del niño esta blanca casa al pie de los océanos de mi pobre amada ausencia.
Más prefiero este instante vivo que todos los reinos muertos de todas las épocas. Más prefiero tus balbuceos, niño-espacio, niño-sed, niño-Cristo, Verbo de mi sangre, que la bella armonía de tu Madre la Canción de tu cuna.
Como tú, instante, creces en mi interior y crucificas mi miseria en tu verdad, te vuelves caballero y clavas tu alimento a mi nombre, y ahora yo me llamo como tú.

DETRÁS DE CADA PÁJARO
Te creí abstracto como lo son los muertos, pálido en mi soledad.
Te creí como la dirección imposible del vuelo de los pájaros en bandadas hacia el sol.
Pero ahora te veo vivo y libre en el corazón vuelto árbol, como este abeto de tejados a cuya sombra tendido he decidido cantarte.
Detrás de cada pájaro, detrás de cada vuelo de pájaro estás pronunciando la senda de mis manos, y al fin de mi libertad siento el filo de tu llamada.
Pastor de mi Mente, ¿has visto pasar al caballero de mi nombre? ¿Cuándo será el día en el que este paisaje ajeno a mí habite dentro de mí?
¿Cuándo será mi alegría su hazaña?

CLAVADO A MI SOMBRA

Cada vez que despierto te veo clavado a mi sombra, cada infidelidad para pronunciar la verdad de tu senda es una herida más en tu cuerpo de libertad, un dolor más en mi pobre vida sin el país que me entregaste por horizonte.
Si pudiera decirte,
si pudiera decirte cuánto amo tu rostro,
si pudiera decirte libre aún de mi sombra que eres rocío en la punta de mi lengua…
Pero sé que sin mi sombra no estaría tu cuerpo clavado a mi retrato, porque no has querido amarme antes de que yo hubiese anhelado amarte a ti.
Cuando se agiganta en la soledad mi melancolía pienso en ti,
cuando oigo el canto de los pájaros en el alféizar de mi ventana te escucho,
cuando el río de mi deseo – ilusión al fin- se abraza a tu océano te siento encarnado en mi corazón siempre dando pasos hacia ti.
¡Hasta me vas a hacer desear la sombra, yo que siempre la he aborrecido, solo para sentir el consuelo de tu palabra junto a la mía!

A DÓNDE
No importa caballero, a dónde, el dónde serás siempre tú.
No importa si te diriges hacia el sur o hacia el norte, bajo qué coordenada, en qué planeta.
Mientras sienta tus pasos la vida no huirá de la casa de mi canto.
Mientras te siento soy, y todo es en mí.
La distancia cabe en el cofrecillo de mi corazón, y tu voz es la llave invisible que sabe abrirlo.

ATREVIDA AZUCENA
Atrevida azucena de todos los valles,princesa violeta del crepúsculo que coronas y vistes el paisaje de mi sueño, lágrima y centro de mi voz, tierna nota de esperanza siempre fluyendo sobre las últimas ascuas de mi ceniza, siempre ventana para el pájaro de mi llanto, siempre ciudad última y patria del soplo de mi Sentimiento, forma solo comprendida en el bajel del éxodo,
Imagen de mi recuerdo, hazme tu fruto en tu pequeño cáliz de humildad, permite que pueda ser tan pequeño para caber, como la abeja, en tu erguida belleza.
¡No me importan los ruidos de las hojas de los árboles ni el tráfago de los vivientes enmascarados en deseo sin medida, yo quiero la floración hacia tu cielo!
Esa bóveda de azul destino donde pacen todas las nubes arrojando el poder de las aguas libres que tu figura ideal levanta sea mi destino, y como el viento sea ligero mi cuerpo sobre tu boca.
Atrevida azucena, melancolía mía, aguárdame extendida al término de la noche.

EN LA OTRA ORILLA
Desde la otra orilla me ha herido el nombre del caballero, cuerpo desnudo sobre el que está labrado el metal sonoro de los mundos.
Yo quiero cruzar el río sin mojarme en la voluntad del límite que nos separa, pero preciso me obligas a vadear mi vida que, transparente y libre, entre duras guijas salta.
Arrójame la moneda del principio, arrójame el alma y cruzaré.
Descalza mi sonrisa camina en tu llamada.
Es el puente de los demás que hacia ti me conduce.
Te escucho en la palabra que, barro natural de Inteligencia,
en tus manos de luz creó mi día.

EL TESORO DEL VACÍO

En las entrañas de mi dolor excavé hasta caer rendido de fiebre y de sed, de sed y de fiebre, sin encontrar otro hallazgo que el esqueleto calcinado del Desconocido, el oscuro y tumefacto trono de la Nada.
Esa máquina de armonía tejía para mi una cámara de soledad.
Caí de bruces en el abismo del enigma sinfónico y me encontré deshabitado de mí en tantos jardines como no pude florecer, en tantos muros de viento extraño como nunca pude escalar.
El polvo de los tiempos no me dejaba ser.
Y de fiebre y de sed imaginé un tesoro fundido por la hoguera de mi deseo, el vacío de una posibilidad, espacio y escena de mi recuerdo, mi propia muerte, mi inaccesible lienzo de pintada ausencia.
Y era el vacío el mar, el tesoro, el viaje y la isla, y era el vacío rostro de pura mirada, y era el vacío el deseo hecho carne necesaria que montaba el caballo del Desconocido, la raíz incendiada de mi libertad.

CÉLULA – ROCA
Sobre la Célula-Roca de mi mente te sentaste, verbal caballero de la luz del encuentro omnipotente de mi Inteligencia cantada, sobre la Célula-Roca de mi mente te deshiciste en mi propia sangre, vestido sin regreso.
Renovaste mi vuelo de débil pluma de creación, pintando la salvación en la caverna de mi nacimiento.
En la escuela de tu gloria aprendí a verme reflejado – espejo oceánico- encontrando mis ojos perdidos en la maravilla infinita de las sendas naturales.
Sobre la Célula-Roca asentaste el domicilio de mi cuerpo, astro, bóveda y vacío lleno de tu tiempo.
Ahora, en el templo de mí mismo que fundaste, deja que los años transcurran, eternos y sin fuga, dentro de mí.

MAGNIFICENTE TEMPLO DE LA AUSENCIA
La impresión de esta belleza armónica es mi vida, la huella de su verdad.
En su tierra absorbente siembro mi alimento, me siembro en cada paso que doy.
Pero conozco la ruina de estas piedras recolectoras de luz, y sé que la miel de su esplendor pronto será derramada en ríos y perdida y desfigurada, ¿qué haré?
Sobre el altar del movimiento late mi corazón como la víctima del Término, la única redención, la única voluntad, la entrega de todo lo que recreó mi vida.
El mundo penetra en mi corazón como el filo de un cuchillo, es el dolor el que ha dado alas de alegre esperanza a mi canto.
El grito de mi corazón se hizo hombre, y caminó sobre los diluvios del ocaso.
El encuentro con el filo de la noche me liberó del tiempo, eco de sola sombra.

EN TU BUSCA
En tu busca deshice los días y destejí los misterios de la llanura de mi mano.
En tu busca encontré la angélica raíz de las fuentes de mis ojos.
En tu busca dirigí la saeta de mi voz al presagio del hermano sol.
Ya vivo en tu busca, y crezco hacia el firmamento de tu busca, el camino sin linderos de mi vida.
En tu busca quise abatirme para que me levantase tu cielo.

INCESANTE RÍO DE TU MIRADA
Siempre te pido que me devuelvas tu presencia, y cuando veo mi rostro reflejado en el agua de mi vida me imagino que es el tuyo que me llama.
Yo sé que resplandeces con mi dolor, pero olvido pronto el mensaje lírico del inagotable río en el que se ahogaron todas las imágenes de mi recuerdo.
El río de tu jornada no se detiene, borda los campos verdes de la lejanía, por el río los peces-bajeles del espejo de mi esperanza convergen en la gruta de maravillas de los siete mares del Espíritu.
Pero yo, el movimiento del río, busco reposo en el aquí, en esta despejada mansión de suspiros.
El río eres tú, y mi sed jamás lo bebe por completo.

ESTRELLA MATUTINA
Estrella matutina, ave de luz, puerta estrecha del ancho cielo, destellito de la inmensidad, a ti van dirigidas todas mis secretas plegarias.
En tu suficiencia diminuta he aprendido a amar, he aprendido a hacer el mundo de nuevo caminando por sus montañas y valles, por sus glorias y por sus desgracias.
Cuando me tiendo en el silencio del suelo que se arrodilla ante las migajas planetarias del inquebrantable abrazo del firmamento te veo relumbrar como la joya de mi sentimiento, como la lágrima que se ha bebido la tierra, invertida e inmortal y recuperada, sobre la timidez de mi noche recorrida por imágenes soñadas de mi deseo.
A veces te cubren las nubes húmedas de mi débil fe agitadas por vientos lejanos que parten de mi fatiga.
Pero cuando brillas de nuevo, ¡oh estrella matutina!, en el abismo de tanta sombra que te viste, eres como la escalera infinita por la que descienden y ascienden los ángeles ansiosos de mis emociones transformadas en pensamientos que te sirven.

ESCUCHO TU LLEGADA
Los castaños del invierno se han vuelto escarcha pura, cuando yo escucho la huella de tu llegada sobre la nieve encendida de los tiempos.
He oído ladrar a tus galgos en la misericordia de los bosques, te he cantado a la vera de cada río de mis venas.
Caballero, sé que tu avanzar es lento, pero el universo no es más que esa esperanza que precede a tu llegada.
Y no ha de ser estrepitosa tu victoria, sino un susurro envuelto en la tela de nuestros corazones, hombres que vivís en mí, hombres para los que vivo.

VINISTE A LIBERARME
Viniste a liberarme de la noria de los días y a darme un camino.
Viniste a liberarme de la cadena de las generaciones de mis culpas.
Viniste, como el rayo del sol sobre la helada a liberarme.
Viniste, y la alegría me formó de nuevo, y mi llanto se secó en mi piel.
Viniste a darme un corazón.

RÍO SIEMPRE
Como un ejército de cristal te deslizas, río mío, por la ladera del mundo.
Cuando me acuesto imagino lo avanzado que está tu cauce, y todas las ondas del sentido fluyen por tu paso de música viva.
Siempre joven perpetúas la belleza, sostienes el paisaje, cambias el vestido de la tierra, madre memoria que has hecho germinar el roble de mi voz, viento de esperanza.
He aprendido a parecerme a ti, imperturbable gloria que discurres quieta, he aprendido a ser como tú, perseverante, persiguiendo la forma que te moldea de alegría.


Acostado yo soñaba
con la voz que perseguía.
No era mi voz la que hablaba
era la tuya que oía.
Era tu voz como un bosque
y los árboles cantaban.
Era tu voz el amigo
que siempre a mi puerta estaba.

PARA SER
Para ser inmortal
no pienses en ti,
piensa en el Dios que te hace,
y que siempre es así.

Y para ser feliz
ama y sirve con fe,
el sentimiento es la vida
que nunca se ha de perder.

EL SOL
Persiguiéndote, persiguiéndome, voy por el campo y por las ciudades, por los continentes y por las islas, voy como el peregrino por tu senda de lucientes estrellas.
¡Oh Sol! ¿cuándo será el día en que te pueda asir por la cabellera de tus rayos, cuándo será mi palabra lo mismo que tú?
Casco brillante del Caballero que siembra de esperanza el universo, sol mío, viaje eterno, siempre huyendo cuando quiero nombrarte, libertad única e incandescencia de mi corazón, yo sé que te he visto antes incluso que el gallo, ¿por qué no bajas a tierra y juegas como un niño conmigo?
Cada mañana me vences en la carrera, cada noche me lleno la boca de sombra hasta la victoria de la próxima mañana.
Vuélveme el rostro y quédate conmigo, porque en el vacío delas cosas refulgentes no hay un corazón que te ame como el mío, no hay sombra que tanto desee tu luz.
Por eso camino solo, nostálgico hacia el término de los cielos, insatisfecho de la derrota de tu distancia, querellado contigo por el delirio de la ausencia, y a pesar de todas las caídas te sigo, y aunque no tuvieran término te seguiría.
Pero antes de la noche te alcanzaré, porque sé que estarás en el espejo de mis ojos.

¿QUÉ ES LO IMPORTANTE?
Lo importante es este camino al borde del río.
Lo importante es la belleza delicada de la rosa del recuerdo, la azucena nocturna de tu llegada.
Todo habla de ti y me arrulla, como una madre, en los campos labrados de la inteligencia y en los bosques ocultos de la imaginación.
¡Sé feliz! Sin esa moneda nada vale, sin esa música el tiempo es frontera.
La flor no necesita justificación, mi canto tampoco.
¿Puedes decirle al agua que no fluya? Mientras tenga voz cantaré el nombre que concibió el universo.
El resto es silencio de repeticiones.

HUMILDAD
Lo que tú quieres, Señor, se ha hecho al principio.
Lo que tú quieras, Señor, se hará al final.
Entre estos dos límites de mi biografía navego y me esfuerzo para que el mar de los hechos me regale en el tiempo una tierra en la que habite por siempre.
A veces pierdo la paciencia y el timón me salta de las manos, embriagado como estoy con la abundancia de la sombra y con la inmensidad arquitectónica del oleaje, templo de perpetua ruina.
Todo me es enemigo, y me enfurezco contra lo que no tiene culpa de ser, porque no sé tener paciencia, como tú la tuviste conmigo.
¿Qué harás con este necio que soy, con este atrevido que quiere edificar en las aguas, porque no avista aún tu promesa? ¿Pretende dominar tus aguas inmensurables para después darse la muerte, pues sin tu amor todo es vacío?
¡Que aprenda a esperar!, aunque para hacerle la espera más liviana, sé que este tercero que soy tendrá tu mano siempre en su boca, y la isla nacerá poco a poco de su corazón, raíz de tu entrega.

EN EL SECRETO
En el secreto puse mi corazón, en tu silencio,
y tú me nombraste sobre todas las cosas,
y amanecí en la lumbre de tu cuerpo.

LIBERTAD SE LLAMA LA NOCHE
Libertad se llama la noche, y en su océano arrojo el vino del cáliz de mi alma.
Atravieso, veloz, su puerta de estrellas.
Mi soledad se destruye en la mirada de tu universo.
Florece mi alma en tu mirada.
Florece hacia ti, desnudo azul de la Palabra.

REY DE LAS COSAS
Poder es entrega, poder es servicio, poder es voluntad germinada en las cosas.
El Rey del Poder es el Principio del Tiempo, el despertar consciente del Amor.
Sostiene la flor solamente el espacio
como un beso o un dedo de energía expandiéndose.
En el alto cielo de los ojos
la cabeza de la fuente resucita el cadáver de la Nada Necesaria.
En el alto cielo de los ojos
en el firmamento libre del alma
la ciudad de la luz desciende suspendida en una gota de sombra.
El Rey de las Cosas,
el Origen, el Eterno, figura viva del Vacío Divino,
crece, absoluto, en la cruz de todos los encuentros
en el vínculo de la carne y la sangre,
borrando en paz sentida
los límites de la memoria y el tiempo.

LUZ VIRGINAL DE LA LUNA
Luz virginal de la luna
senda de fe pálida en la noche de la selva
manto natural de la armonía
cena en donde todo se encuentra.
En tu noche ha salido el caballero
y en tu noche sustantiva es huella.
Promesa ideal no comprendida,
abogada de ausencia,
mañana brillará el astro del día
mañana serás esposa y patria del que ahora llega.

CINCO HERIDAS
Serán cinco heridas tus sentidos
un clavo de silencio atravesará tu alma
y tus huesos se harán las fuentes de la vida.

EN LA CALMA DE LAS ISLAS
El resplandor del corazón es la belleza.
En la belleza de la perseguida aurora respira el alma la vida.
Te hallé
en el temblor de las aguas libres de mi nacimiento
en la voz que pronuncia mi alma sin descanso ni refugio
y cayendo a tierra me diste la forma del camino.
Acercándome ya a a la última huella
de repente te volviste un mensaje raudo como luz
que traspasó como un clavo el paisaje de mi alma
asombrando el silencio que me rodeaba
y aunque tenía los ojos abiertos no pude ver más que el rayo de tu mano.
En la nada de los tiempos me pusiste en pie
convirtiendo en libertad mi sombra
y enseñándome a invocar la naturaleza
caminé por toda la tierra que se volvió memoria
y volé como un pájaro al templo de tu llamada.

LA FLOR EN LA DISTANCIA
La flor en la distancia parece un breve sueño
apenas presentido por la ruina del hombre,
se derrumbará pronto la cúpula del tiempo
y la flor, sola y frágil, será llama de luz.

La flor en la distancia parece solo un tenue
y escondido camino sin murallas ni huellas
o un mar sin orillas que pende de un deseo
o una huida sembrada en la tierra silente.

Mas si acercas tu mano a la delicada guía
si con tu voluntad acaricias su nombre,
se hará su breve ejemplo el ala de tu vida
borrando en tu interior los límites del mundo.

Será el blando reguero de tu pensamiento
una firme montaña de elevación continua,
y el centro de tu sangre será un Dios sin medida
que moldeará los ojos del universo en ti.

PERCUTE TU SONRISA EN MÍ
Percute tu sonrisa en mí,
tu sonrisa me está haciendo.
En la soledad del mundo
me uno a ti en el silencio.

Que no digan los que lloran
que está muerto mi deseo
tú lo resucitas despacio
con mi propio pensamiento.

Percute tu sonrisa en mí,
en el fondo de mí siento
que brotan todas las cosas
de la fuente de mi cuerpo.

MI DOLOR ES YA TU HERIDA
Mi dolor es ya tu herida, pero tú no tienes más herida que mi dolor. Gracias al dolor de levantarme y acostarme, gracias a la gracia de tu viaje te vi venir montado en el jumentillo de mi desventura, manso como el alimento, hacia la boca de mi corazón.
Si la herida nos ha unido con anillo de dolor, gloria la herida.
Ella no será para mi nunca más que la alcoba de nuestro encuentro.

CONFESIÓN, HERENCIA Y ESPERANZA
Bajo el nombre de las cosas
late el corazón del tiempo.
En el cristal femenino
de mi amor brilla el deseo
como un astro suspendido
en el silencio del cielo,
como el sol de la memoria,
la virtud libre del Verbo.
En el cristal femenino
que en la lengua se hace espejo
mi voz busca tu Palabra
en el mundo vacío
transparente a tu fuego,
y te encuentra retratado
en su solo sentimiento.
Caballero del camino,
corazón de mi centro,
alma de mi libertad
y sin medida reino,
en ti viven mis manos
y mi alma toma cuerpo.
Hacia tu patria camino
mientras del tiempo me alejo.

LA ILUSIÓN DE UN VELERO EN EL ABISMO
La ilusión de un velero en el abismo,
la ilusión de un velero.
Una luz que despierte de mí mismo
es solo lo que quiero.
Cuando el tiempo sea ceniza fría
en la insondable nada
la Palabra volverá a ser energía
y la obra volverá a ser creada.

PALABRA QUE VIENES VOLANDO
Palabra que vienes volando en boca del Caballero del Tiempo.
Palabra no eres ida,
eres regreso.
Palabra, hazme desde el fondo
la inocencia del Ser Primero
que muera en mí la vieja forma,
que pueda ser contigo hecho de nuevo.

DE LO DICHO
De lo dicho por tanta ausencia previa a tu llegada yo recojo una partícula, un grano en figura de planeta y lo coloco en la punta de mi lengua para anunciar la vida mía que has querido ser.
Yo todo lo veo lejos, porque soy pequeño como un enigma, y persigo tu huída sin ser capaz de pronunciarte jamás.
La flor nace de la búsqueda de mi palabra que es la sombra luminosa de las alas de la tuya.
Te hallo en mis manos y en mi voz, pero, ¿quién es capaz de retener tu vuelo?
Solo cuando escucho la canción de mi dolor – dolor necesario, no soy más que dolor, herida errante que busca el remedio de tus labios- en los demás retratada puedo sentirte y tocar la punta de tu regreso.
Sé que he abierto los ojos una vez, y cuando los vuelva abrir sé que me veré en tu rostro.

QUIÉN

Quién como tú que pueda amarme, quién como el amor que pueda crearme.
Mi despertar es paulatino, mi sentir en el cuchillo de la noche se vuelve desnudo, mi sueño pensado se endurece en la roca de tu nombre, mi infancia y mi origen.
El mundo consume los huesos de mi alma con el fuego del tiempo, pero la vida surge alada desde el corazón del pasado, absorbe el tiempo y su diferencia en la inmaterial norma de su luz primera.
Antes y después de todo, la senda maravillosa del infinito.
Quién como tú que pueda.

ALLÍ
Si en mi corazón te siento
mi corazón no eres tú,
mi corazón es tu reino
el misterio de tu luz.

Con mi corazón por tinta
he de escribir en el tiempo,
he de dibujar tu gloria
en el papel del silencio.

RENUNCIAR A TODO
Renunciar a todo es
abrazar tu voluntad,
renunciar es sembrar todo
en tu tierra, libertad.

Renunciar es proseguir
y proseguir es amar.

LAS EDADES DEL RÍO

Como un río que nunca acaba de pasar
Vicente Aleixandre

Desnaciéndose
y volviendo a nacer
como lengua transparente entre las piedras
avanza el río paulatinamente
abrazando el limite de la ribera,
besando las raíces de los árboles,
acariciando la tranquilidad.

El río siempre está pasando,
el río siempre vence al pensamiento.

Cuando en su senda desnuda
el río tropieza con la dureza,
se viste de remolinos de espuma
y bulle en revoluciones cristalinas
y crece su corriente indescifrable
invocando el órgano del mundo.

El río siempre está pasando,
el río siempre vence al pensamiento.

En el espejo de las meditaciones
que se encienden cuando el día se oculta
yo me miro en el discurso del río
en su impulso que busca un cauce nuevo,
en su brillante y profunda canción,
y creo estar en todas las edades,
y creo ser todos los hombres,
y toco la escalera de lo eterno.

El río siempre está pasando,
el río siempre vence al pensamiento.

Como ángel de formas, su corriente
da vida a cada parte del paisaje
que en mi memoria ausente se ilumina
y me modela con su movimiento
puñiendo como una piedra mi tiempo,
apenas tierra que ya se deshace
sin su acento arrojado al transcurso.

El tejido de luz del pensamiento
florece en su sinuosa voz de sombra,
y siembra en el espacio su medida.
Ya ha estallado el encanto de mi sueño
y los ojos que miran su reflejo alado
son la misma forma que transcurre en mí.

LADRIDOS DE LA DISTANCIA
Los ladridos de la distancia vienen del infierno opaco de la noche, coronada del lenguaje de algunas escasas luces.
Enciendo la lámpara del alma y se ilumina la cavidad del mundo como la prodigiosa mujer de la vida, inacabable en la hermosura de su misterio.
En la quietud de su seno, el Caballero del Regreso se vuelve invisible en la senda de su viaje hecho espejo de morada para la llama fugitiva del alma que me nombra.
Nacerá hoy, envuelto en celeste futuro helado entre estas montañas de sentido, nacerá hoy en la aldea de mi infancia y mi nostalgia solitaria irá a adorarlo.
Nacerá más allá de la pobreza de estas manos.

CERCA DE MI BOCA
Cerca de mi boca está la Palabra,
cerca de mi boca.
Invoco solamente el silencio que antecede a su llegada
invoco desde el centro de todas las cosas.
Soy verdad cuando me arropo en mi vacío,
en esta tierra de prodigios de la que estoy formado.
En la Creación vacía que le tiendo
cabe su cuerpo de latido inmenso.
Cerca de mi boca se licua el tiempo en una gota
que beberá mi lengua cuando caiga en su llanura.
Cerca de mi boca la vida se enciende
para en un beso sin fin cambiar mi tumba.

CAMINÉ
Caminé
por el fuego de tu voz
antes de decir.
Exiliado de mí mismo
mi vacío hirió tu piel
y quedaste unido a mi nombre.
En mi dolor quisiste ser.
Es mi rostro tu ausencia,
pero yo sé
que muere mi dolor en tu memoria,
que cada vez que muero vivo en tu amor,
que en el alimento de tu gloria,
madre de la sangre que me anima,
en la senda de tu voz viviré,
y que yo, mar de búsqueda,
seré lenguaje en ti.

GRADUAL DE TODOS LOS TIEMPOS
Como huyen las sombras del sol,
así huye mi muerte de tu esplendor.
Como el agua apaga las llamas
así tu amor apaga mi desgracia.

DOLOROSA EXPANSIÓN DE LA FLOR
De parto está la vida, llaga en mí.
El dolor equilibra la tersura de los pétalos y prepara el cáliz para el vino de tu poder.
Tú vives en mí y yo en ti, y todos en todo y todo para todos.
Somos en el banquete de las conversaciones, en el universo de los nombres, tela de lo innombrable, aquí y ahora, eternidad.
Somos, en el acto de la asamblea, naturaleza y verdad.
De parto está la vida, y nos duele tu distancia, escala por la que has llegado,
medida con la que tú nos has hecho,
estación y vestido de tu voz.

SENCILLO CANTO
Eres, bastón de Palabra, la esperanza de mi camino.
Eres camino, pues en ti llevo la medida de mi memoria.
Mis zapatos rotos, mis pies heridos, las estrellas en mi boca y el corazón en las montañas, el verdor espacial y esponjado de mi día infinito, embrión lento del fuego, son la vara en la que se sustenta mi frágil cuerpo soñado.
Cavaré cuando termine mi viaje, un hoyo de cristal en la tarde, plantaré mi vara como un rayo de luz y me embarcaré en las aguas transparentes.
La vara brotará, esparcirá el aroma de sus flores y el consuelo de sus hojas, dará frutos para aves y caminantes, penderán los animales de sus ramas y la fuente de la música hilará su misterio.
Este árbol arraigado en el camino será el canto, ofrecerá su sombra al Caballero del Espíritu que clavará su voz a su leño de vida, al leño cuyas raíces vuelven los infiernos de la muerte savia nueva, vertical amanecer.
Este árbol será el canto, cuyo esplendor veré renovado para ti desde el otro extremo del mar.

NO TE TEMO, TINIEBLA

No te temo, tiniebla, en la mañana.
El vacío es una ventana.

No temo a mil ejércitos de sombra
no temo de la ausencia la bomba.

Están los ojos desde lejos brillando,
están las soledades contemplando.

Oigo los murmullos de los niños
en mundos de fontana, puros limbos.

Está en el interior mi sendero,
la memoria clavada a mi madero.

Y la nada desdichada es una cosa
que en mi mano se transfigura en rosa.

No temeré a todo el universo,
cuerpo difuso, sustancia de un verso.

Pues todo lo que era en mí dolor
se ha vuelto por su gracia solo amor.

LOS CUATRO VIVIENTES

Los cuatro vivientes han forjado el espacio,
en sus alas se esparció la voz del tiempo.
Se han colocado dos a dos en los límites de la vida
desde la libre altura a lo profundo.

Sus mil ojos eran todas las estrellas,
sus lenguas eran todas las montañas.
Los cuatro vivientes de las estaciones
eran las cuatro edades del alma.

En su centro la asamblea del Sentimiento
era verde como una pradera de roca,
esperanza por la luz atravesada,
por la luz, indeclinable lanza.

Las vértebras de la armonía blanca,
lirios como espejos, como ancianos sin mancha,
se sentaban al borde del silencio
aguardando al portador de la Palabra.

Llegó como víctima un animal palpitante
una herida que respiraba,
sus vellones de principio amanecido
estaban escarchados de invisible voz.

En la piel del absorbente vacío
imprimió como sello su canción,
y las siete trampas de la noche
se iluminaron en el don del corazón.

Desde el corazón fui hecho, nuevo canto.
Yo era tu Palabra, Señor.

ESTROFA DE ROMANCERO
¿Quién es ese Caballero
cuyo sueño revivió?
Tú eres, Amor, Caballero;
tu vivo sueño soy yo.

VUELO CELESTE
En la mar lisa y sonora
se tendía la gaviota;
sus alas eran el cielo
y su corazón la aurora.

Que diga la desesperanza:
«Todo lo traga la tierra».
Yo tengo al sol por testigo
de que todo se renueva.
Yo he visto cómo la hierba
crecía verde y la copa
del árbol se levantaba
desde que nací hasta ahora.

En la mar lisa y sonora
se tendía la gaviota;
sus alas eran el cielo
y su corazón la aurora.

En la noche el miedo reina
hasta llegar la mañana;
quien vive espera con miedo
en la noche de su alma,
pero cuando la luz libre
atraviesa su demora,
se viste de los colores
la diversidad hermosa.

En la mar lisa y sonora
se tendía la gaviota;
sus alas eran el cielo
y su corazón la aurora.

Desde que he abierto los ojos
un camino se me ha dado;
esperanza es el presente;
ilusión es el pasado.
Desde que he abierto las manos
he hecho del mundo la gloria;
los demás son mi camino
y su voluntad me nombra.

En la mar lisa y sonora
se tendía la gaviota;
sus alas eran el cielo
y su corazón la aurora.

Y a los que sin alegría
han llorado el hondo mar;
les doy mi vuelo de amor
les enseño a navegar.
El abismo entero tiembla
como el velo de una sombra
rasgado por tantos rayos
de luces como personas.

En la mar lisa y sonora
se tendía la gaviota;
sus alas eran el cielo,
y su corazón la aurora.

NO HE DE TEMER LA CAÍDA

No he de temer la caída,
como la luz he de ser,
que si se arroja al abismo
es solo para vencer.
La luz se hizo memoria
en mi invisible interior,
la luz ha escrito mi nombre
en el agua de tu voz.
En el centro del espacio
la sonrisa es mensajera
del tiempo que como rayo
en distancia se proyecta.
Si la distancia es ausencia,
y la ausencia abismo es;
arrojaré mi palabra
al centro de su poder
como sonda de sonrisa
para en ti sonrisa ser.

BEBIENDO TU LEY
Me bebo el mar como vino de alegría en la copa natural de mi boca
donde en todas las navegaciones los bajeles surcan la piel del tiempo,
mis cabellos crecen como la hierba y mis pensamientos como los árboles
y los dioses de mi soledad son en ti desnudo surtidor de armonía.
¡Ah, mi vida, la nube secreta de mi nacimiento,
nebulosa lejana de misericordia;
ah, mi vida, la columna de luz de mi camino,
la alborada de tu fidelidad!
Y las bombas oscuras del mal en la sombra de mi libre alma
en el proyecto que soy desleído en el paisaje.
Vendimiaré el canto en las uvas de tu majestad infinita,
en el báculo indeclinable de tu nombre,
guardaré el licor de tanta Sabiduría en la barrica pobre de mí mismo,
en los fundamentos serenos de tu casa.
¿Quién puede contar el número de tus horas?
¿Quién puede poner un anillo a tu voluntad?
Aprenderé de la hoja más pequeña a renovar mi cuerpo hecho universo,
y la negra boca de la tierra me despertará como el sol de todos los océanos.

EL CRISTO ESTABA ORANDO…

El Cristo estaba orando
el el arrayán del sol,
y corrieron a prenderlo
los siervos de mi dolor.

Se paseaba mi sombra
por la puerta de Elvira,
oí hablar a una rosa
oí cantar a una niña.

Como un lento carruaje
mi cuerpo a solas cayó.
En el olivar del tiempo
está llorando mi voz.

El Cristo sube al Calvario
de mi ausencia, y en su cruz
ha clavado,fiel, mi pena,
ya mi mente es cielo azul.

En el arrayán del sol
no hay más muerte para ti,
y la culebra del viento
se ha enredado en su cenit.
MEDICINA DE TU ALIMENTO
¿De qué me sirve el mundo, cristal soñado,
y las puestas del ángel del pensamiento,
de qué me sirve el asiento de mi vida
y el dolor del silencio que me abarca,
enterrado mi corazón en las cosas
apenas vapor de conversaciones
y pronunciada armonía
si solo heredo ausencia de tu poder?
Habita en el vacío de mi boca
y en el temblor de mis huesos sentidos,
si no vienes a mí no sabría encontrarte.
Desde el fondo del tiempo clamo yo,
soy solo clamor, vacío tuyo,
pájaro invisible que tu nido busca,
animal del espacio, semilla de voluntad.
Mas tú te has derramado hacia mi sombra labrada en un yermo de rostros,
te partiste como el pan de las estrellas
y cerraste el vacío de mi herida con la piel suave de tu entrega.

CUARTETO DE LA LIBERTAD

Hoy he querido ver
en esta brisa sencilla
un jarrón de maravilla.

Hoy he querido entender
la inmensidad del sentir
pues el sentir es querer.

Hoy he mirado mi rostro,
me pareció que veía
lo que ha visto mi gozo.

Me pareció que vi
el nacimiento del mundo
que nació antes de mí.

PROMESA
Moriré hoy para nacer mañana.
Moriré solamente con mi pena.
Dejaré el pan caliente de la cena
sobre el alféizar de la ventana.

Moriré al desierto que me llama
en esta ausencia de vacío llena.
Botaré mi barca en la seca arena
como si fuera océano y proclama.

Esta vela de luz que fue mi alma
en el sendero azul pálida al viento
heredará el candor de otro horizonte.

Hallaré en la navegación la calma,
y avistaré, joven, mi sentimiento
en tierra convertido su alto monte.
POR ESO ESPERO
Pude haber sido mejor,
en mí soy solo ausencia,
pero mi ausencia es el único camino hacia la boca de la verdad.
Volver, como el aliento vuelve,
a los labios con las palabras,
volver es ser, presagio es el paisaje.

Pude haber sido mejor,
pero si lo hubiera sido,
se derramaría entre mis dedos toda la esperanza
retenida ahora por tu voz que vuelve
que se hace en mí palabra,
presencia y vida según tu palabra.

JUSTICIA
Desciende, hermoso sol…
Hölderlin
El que habla con justicia
Isaías, 63, 7

Ese sol que traduce la mirada,
honor del cielo, me besó la frente,
y cuando comprendí el castillo de su resplandor,
réplica de otro dentro de mí mismo,
como las uvas se encendió mi alma.

¿Quién más veloz que él? ¿Quién a él ajeno?
Antes de las gentes estaba, y después de ellas
otro mundo para sus nombres formará.
Sus manos son
vertida luz de lejanas fuentes
que sostienen su forma en las estrellas.

Sol de los pueblos y ciudad sagrada,
víctima y verdugo del tiempo, hacedor
en la invisible sustancia de mi secreto espíritu
del pájaro volador del paisaje.
Te he conocido como un espejo
y así puedo llamarte imagen mía,
Caballero del fulgor
y Padre del sereno origen.

Cuando mi tierra se endurece a tu contacto,
pierde la humedad de los abismos
y de roca sus miembros se dirían.
Cada uno de mis dedos es una cordillera
y mi voz el viento de las semillas.

Mas mi piel bien sabe que deshacerse
es el destino del mundo, esparcir su armonía
otra vez en la desnuda humedad del tiempo.
¿Quién podrá cantar que sea polvo?
¿Quién podrá ser entonces la imagen
eterna de tu ojo antiguo?
No lo sabe mi alma, pero espera
en el verdor de tu respiración
otra presencia distinta, menos frágil,
otra voz que sea tu simple brillo
sobre la humedad del canto de los tiempos
otra luz hermana de mi alma
que haga mi sombra transparente a tu fuego.

PAN DE VIVA VOZ
Segando la sombra de mi muerte
tus manos recojen mi alma en espigas,
la hoz que esperaba corta ya
lo poco que de mí mismo queda
para multiplicarlo en tu granero de estrellas firmes.

Los pies se pierden en labor de viajeros
y los granos, libres de la cárcel de oro de la nostalgia
– digo del minarete de la espiga-
se diseminan por la llanura sincera de la tierra.

En el rumor de las voces de este mundo
en el viento recordado de los amantes luminosos
del sol y de la luna,
los granos se almacenan uno a uno en el vacío del tiempo
para ser el banquete del pan en una alborada invisible.

El pan paterno,
el pan del destino amasado de los días,
y tostado al fuego verdadero del amor
será la hogaza de nuestra obra, de nuestras voces en una,
don de Ceres, virtud de la memoria, partido en los ríos del decir,
en la creciente flor del Verbo como cáliz
en el poema de la boca que desnuda el mirar.

MÁS PEQUEÑO QUE UN GRANO DE ARENA
Más pequeño que un grano de arena
es la morada de mi sueño,
mas si se abre como una flor su boca
es toda la mirada, el universo.

Dolor de hoy que florece mañana
no es ni miseria ni deseo,
es el jardín de voces de la noche
fuente de la Palabra que es el Tiempo.
PIEDAD DE LOS ÁRBOLES
Quien quiera amar acérquese a los árboles
pues todo lo perdurable está en ellos.
Son los árboles humanos
y libres, arraigados a la tierra silente de los tiempos.
Ni conocen guerras ni conflictos
ni intereses ni odio,
son puros y se alzan siempre verdes,
retóricos, arquitectos del aire,
y del espíritu mensajeros
al término del río de las edades.
Quien quiera dormir a su sombra se tienda,
y quien quiera despertar mire sus hojas.
Se apoya mi voz en su tronco
que del principio de ocultas raíces
se eleva sin temor, con elegancia,
para ser la columna de mis pasos fugaces.
No será este el manzano de mi codicia,
será más bien el canto de mi vida,
firme y alzado de la oscura tierra que le dio el ser,
buscando el ángel remoto de la luz desnuda
en el cielo y sobre el cuerpo de mi sueño
las alas libres de una voz extendida.

HILO INVISIBLE
Tú,
hilo invisible del alma,
sabes cuándo me acuesto y cuándo me levanto
y no dejas que me pierda
en el laberinto de mi voz.

Tú, compañera,
eres la que cantas en el jardín del mundo,
y me llevas de la mano como a tu amante,
y me muestras las aves y las montañas.

No caigo sin que tú me levantes,
no tiemblo sin qué tú me sosiegues,
y en el muro de mi propia sombra
enciendes la alborada del tiempo.

Soy sencillo navegante del mañana,
mi ser es la palabra que vendrá,
soy, como la luz, futuro,
soy la esperanza del mar.

ASPIRAR LO ETERNO
Hacia el fruto solar de la bondad pendiente
del árbol de mi primer dolor,
recorro las comarcas sombrías de la tierra,
buceo en el abismo de la primera voz.

Bebo las lágrimas desiertas de mi ausencia,
y a tanto aspira el vacío creado de mi corazón,
que hasta cuando piso muerte,
florece, joven, tu sonrisa de padre
en la ruina silenciosa de mi amor.

Pintaste dentro de mí el mundo,
asentaste el arco secreto de mi mente
como un jardín de consolación.

No dejará el enemigo huella
en las generaciones de mi dolor.

Este pan de amarga ceniza
sabe a definida destrucción,
esta montaña azul del cielo
sostiene la cuerda de mi ardiente canción.

Latía en la opaca ira de la fluyente noche
la estrella intacta del perdón.

Soy solo la lluvia a la que aspira
la tierra que retiene mi vida, hacia ti flor.

FIN DE LA NOCHE
Lo hilaste con toda la sutileza,
lo zurciste de soberbias añagazas y lo bordaste de espectros,
oscura como la noche tu capa
el brillante puñal elevaste en tu interior.
Murallas a la luz levantaste en los reinos de tu miedo,
mas el miedo, no es firme, piedra a piedra se derrumba
tanta muerte sin descanso,
tanta pena huérfana de perdón.
Se deshizo tu humo, enemigo del odio,
se deshizo la noche ante el sol del amor.

YO CON VOSOTROS
Yo soy en tí, alma del día que hizo nacer mi boca,
Yo soy en todos vosotros, hermanos que inspiráis mi canto,
porque aunque este éxodo nos separe a veces
seguís estando presentes
en el hogar de un fuego que os recuerda.
Yo voy a todas partes con mi dolor oscuro
volviendo océanos mis pasos,
voy por los pueblos acariciando como un perro mi tristeza,
voy sin saber cómo, arrojándome de cabeza al silencio.
He sembrado esta tierra de mi voz, de la vuestra,
esta tierra a menudo dura como la piedra;
esta tierra de la que fueron hechos nuestros corazones,
que aspiran a la forma de las nubes iluminadas.
Por la puerta de este mundo entré en vuestra amistad,
y os hallé reunidos en torno a la mesa de la aurora.
Mis manos solo retuvieron muerte lejos de vosotros,
y mis ojos solo vieron evadirse mi nombre.
Pero vuestro amor, antes de los elementos de la muerte,
ya estaba,
cada vez que me hablábais nacía de nuevo,
cuando creía que estábais lejos, estábais a mi lado en cada cosa,
en cada estación de mi canto hecho carne,
y ahora quiero estar de nuevo con vosotros, quiero besar vuestra mirada,
para ser, con vosotros, el mismo pan de mi boca,
el mismo dios que soplaba en mi corazón,
para ser con vosotros uno, como soñé
envuelto en la senda de mi expectante noche.

EN MI SOLEDAD
En mi soledad
entró tu palabra
y fue pronunciado el mundo.
En mi soledad de ti habitada
se formó el tiempo
y desplegó en mi vacío sus alas.

CONOCIMIENTO
No estaba conmigo cuando te conocí, corazón,
no estaba conmigo ni tu boca ni tu palabra.
Tú eras el clavo que me hería
cuando no te conocía.
Estaba con ellos, pero no sabía que eran ellos,
estaba con mis hermanos, pero yo les llamaba ecos
del Narciso de mi soledad
en el templo confuso de los sueños.
Hasta que mi mano no entró en el costado de tu ausencia,
hasta que no se llenó de sombra mi mano,
no pude ver la paz del mundo
con el lugar de nuestro amor reconciliado.
Hasta que el dedo de mi voz no tocó la herida flor del tiempo
no se hizo tu mirada fruto.

LA TARDE STÁ ROTA
La tarde está rota,
¿quién la recompondrá?
El Caballero que ciñe
la Paciencia por espada
en el tahalí del vacío que soy.
La tarde está rota
y han caído las estrellas al pozo de la noche,
han caído los pensamientos al oscuro azar,
mientras el eco de una voz,
el eco triste de una voz antigua
ha disuelto las montañas en el frágil horizonte.
La tarde está rota
como un cántaro quebrado,
¿quién la recompondrá?

ME HUMILLO A LA SOMBRA
Me humillo a la sombra,
me humillo a la sombra cuando paso,
saboreo las uvas del vientre del aire,
la roja sangre de mi ser nacido
en las cosas cuyo sigilo me entonó la mente.
Me humillo a la sombra,
pero en su bordado útero de lienzos,
de tantas figuras animales,
mis manos tocan el hilo de la luz
y he de abandonar
la confortable caverna de ese sueño,
he de abandonar a la madre sombra
para atarme a la cabellera de la omnisciente luz,
para ser uno en la mirada
– padre e hijo abrazados a través del tiempo oscuro-
para significar el mundo, más allá de mi vacío.

SÍ, YO CREO
Sí, yo creo en ti,
sí, yo creo en tu amistad, tiempo,
sí, yo creo que eres mi hermano, sol.
No puedo negarte
aunque me sumerja en el silencio,
no puedo negarte aunque diga que no soy yo.
Sí, yo sé que estás ahí,
sí, yo sé que estás,
sí, yo sé.

HE AMADO

He desvestido el tiempo
para vestir de vida la Palabra,
para ornar de eternidad la voz esquiva.
He poblado el aire
de la aves de los pensamientos
y he dejado la tierra arropada con mi sueño.
He llegado a ti,
umbral del decir,
y yo fui pronunciado
y ascendí del vacío grito de mi dolor,
y yo fui pronunciado en carne viva desde el vientre de la muerte
para reinar en la paz de tu memoria.


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