EL DOLOR CURADO Y TODOS LOS MILAGROS

Este veneno que me has escanciado,

oh libertad, en mi bebida humana,

que en el dolor hizo nacer mi canto,

-espina de la rosa de mis dedos-

no destruirá mi voluntad de amarte

aún cuando los miembros del vivo cuerpo

dormidos, en olvido se sumerjan.

 

Nunca desaparecerá esta hora

eterna de la creación del tiempo.

Ni tú ni yo podemos no encontrarnos

ni la separación podrá ofendernos

cuando el amor de muerte nos levanta,

cual fuego que ha deshecho

la dureza de nuestro sentimiento

y cambió las propiedades del mundo

que se ha formado a partir de nosotros,

oscuridad que alienta nuestra luz sentida.