CABALLO LIBRE

 

Deja que la fuente corra.

Deja al caballo del viento

que pazca sobre tu mano

sin bridas ni frenos.

El caballo blanco y libre

del sentimiento.

No lo conviertas en materia

de progreso,

no lo domines, que pazca en los campos.

Déjalo.

El caballo te dará

el frescor de todos los sueños.

Que corra como la fuente.

Que corra libre su cuerpo

durante días y noches

sin término.

Deja al caballo en el prado

suelto.

ÚNICO CONSEJO

 

Te doy un único consejo

amigo mío:

jamás desvíes el cauce del río.

Para que el agua

riegue tus campos

labrantíos,

condúcela por segura senda,

por regueros limpios.

Porque si, trampeando la corriente,

desvías el río,

con el tiempo anegará  tus campos

y, aunque tarde, llegará  el castigo.

Más vale campo seco

que anegado, amigo,

porque aquel puede germinar si se riega

y el otro, nunca será  productivo.

MODERNIDAD

 

Entre tanta metamorfosis

de mitos sobre mitos

en el oleaje neutro

del mar del cambio,

yo pongo una isla sólida

donde morar,

yo pongo el espíritu

firme, sobre el agua inestable.

Deteneos, que viene el alba

sobre la plaza del mundo;

reuníos allí, gentes.

Vamos a cantar.

No queremos discursos

ni argumentos, nuevos mitos.

Solo queremos cantar.

Cantar al cielo

que se ve desde el óvalo de la plaza,

desde la metafísica del ojo.

Solo queremos cantar.

CONTRA EL DOLOR, EL SENTIMIENTO

 

El lobo del dolor sobre la hierba

me robó la oveja de la esperanza,

el lobo del dolor de oscuro cuerpo

y de sucia mirada.

Mas de la oveja malherida, muerta,

y ensangrentada,

he de rescatar su corazón todavía,

su corazón de sangre hermana,

y su corazón será una piedra

con la que heriré a los lobos de la montaña.

Y no habrá ya más lobos que me roben

las ovejas de la esperanza.

EL SUEÑO AMERICANO

 
      Conquistaremos una tierra

       cuyas entrañas serán de oro,

       y allí colocaremos la cabeza

       de la civilización, nuestro imperio.

       Todo consiste en sostener el avión

       sobre el aire financiero.

        “¡Vamos todos a América,

         la tierra prometida. Haremos

         pozos de petróleo

         y altísimos rascacielos!”.

        Cuidado con el avión, que no caiga

        en el mar del riesgo.

        Impongamos seguros. Concedamos préstamos.

        Una vivienda en el Edén

        para todos aseguremos.

        Abraham Lincoln, Abraham Lincoln,

        padre de pueblos,

        reparte para todos el imperio.

       Que a todos nos toque lo mismo,

        y al mismo precio.

       Si cae el castillo, todos caeremos.

       Cuidado, Palinuro,

       piloto de altos vuelos;

       cuidado, Presidente,

        que nos caemos.

       Vete más despacio,

       que el golpe te despertará del sueño.

        A la luna, a la luna.

        Solo veo niebla, Whitman.

       Entre el capital decapitado,

       del dorado becerro,

        entre divisas como nubes tempestuosas

        de la Bolsa de New York,

        ¿dónde está el originario azul del cielo?

SEGURA SOMBRA

SEGURA SOMBRA DEL PARAÍSO 

                En las horas de calor del mediodía,

                cuando la tierra se enciende y abrasa,

                busco la sombra del árbol grande,

                 aquel cuyas raíces son profundas.

                 Me acuesto debajo de sus ramas

                 y dejo pasar la música del tiempo

                 que silba entre las hojas altas.

                 Mientras arde en silencio el mundo

                 acometido por el rigor del clima,

                  y sus continuos cambios,

                  mi cuerpo está debajo del árbol.

                  Nada tengo, espero.

                  En mi refugio el viento me refresca

                  y el sosiego llega hasta mis manos.

                  Por la tierra implacable lentos vagan

                  aquellos que no conocen el árbol,

                  como animales fieros,

                  como dispersos ganados.

                  Y yo los veo venir desde lejos

                  y les hago una seña en el verano:

                 “Dejad las ocupaciones vanas,

                  venid a la sombra a recostaros”.

IV (GLORIA)

   
La vida, donde cielo y mar se juntan

-digo el sentimiento y el sentido-

es la sustancia de lo perseguido,

el destino que todos se preguntan. 

El mar y el cielo infinito apuntan,

escala hacia el reino desconocido,

todo es recuerdo, aunque parece olvido,

todo son dioses que de un Dios despuntan. 

La vida es la montaña de la mente,

y cuya superficie es la palabra,

de amor comunicado es su materia. 

Todo confluye en su invisible frente,

que la patria del horizonte labra

más allá  de la sombra y su miseria. 

(De «Poemas de la Luz Invisible»)

ÁNGEL INOCENTE

 

El Pensamiento se desliza

en los pliegues de la túnica del Cielo,

donde se une a sus hermanos

congregados como estrellas nítidas

en constelaciones permanentes.

El Pensamiento es el ángel inocente,

la letra de la Escritura

del Espíritu en el corazón humano.

Él llena los espacios con su nota

votiva,

él yace en la Música de Dios,

traza la magnitud del universo

que cabe en la mano del Hombre.

Como Dominación se sienta

a la derecha del Trono de la Luz,

y sus alas abarcan los extremos

del espacio, del Cordero del Ser.

El ángel mora en el Silencio pleno

donde los átomos danzan en figuras

corporales, en animales de sombra,

y el susurro de su voz es la materia

infinita que arde en la plenitud.  

De «La Semila en el Surco»

MILAGRO

 

Cómo tú.

pequeña y leve

semilla,

que eres Noche,

te haces Día,

tomas cuerpo

y levantas tus ramas

a la cúpula de estrellas,

a la alegría

azul del Pensamiento,

y lentamente

vas extendiendo el Fuego

a lo largo de tus raíces,

vas extendiendo el Amor,

el brillo de la Vida,

y te haces Palabra en el Silencio,

te vuelves Corazón de la Materia. 
 

De «La Semilla en el Surco»